¿Cómo se usa el magnetismo en los seres vivos? Un viaje fascinante entre la física y la biología
How is magnetism used in a living things? A fascinating journey between physics and biology
1 Facultad de Ingeniería. Universidad Autónoma del Estado de México.
Palabras clave: magnetorrecepción; bioelectromagnetismo; resonancia magnética; nanopartículas magnéticas; biomagnetismo
Keywords: magnetoreception; bioelectromagnetism; magnetic resonance; magnetic nanoparticles; biomagnetism
RESUMEN
Aunque el Magnetismo es un tema de varios siglos en los últimos años ha ganado mayor interés debido a la relevancia de su influencia en la biología de los seres vivos al plantear la posibilidad de que dicha influencia sea benéfica. Aún hay muchas incógnitas a resolver de cómo actúa en ciertos organismos biológicos. Este tema resulta importante porque muchas personas interactúan diariamente con ellos en terapias, lo que genera preguntas sobre si los imanes ayudan o no a un cambio benéfico. En este artículo se aborda el magnetismo en los seres vivos (seres humanos, plantas y animales) desde una perspectiva de divulgación, explicando su origen y su funcionamiento básico. Se presentan ejemplos de aplicaciones actuales en el ser humano, plantas y animales, mostrando cómo esta tecnología ya forma parte de la vida cotidiana y continúa avanzado. Finalmente, se reflexiona sobre lo que esto significa para las personas y jóvenes estudiantes sobre los retos que acompañan el futuro del tema del fascinante mundo del magnetismo, invitándolos a ingresar a este tipo de áreas de investigación.
ABSTRACT
Although magnetism is a centuries-old topic, it has gained greater interest in recent years due to its perceived influence on the biology of living beings. While the possibility of this influence being beneficial has been raised, many questions remain about how it acts on certain biological organisms. This topic is important because many people interact with magnets daily in therapies, leading to questions about whether or not magnets can contribute to positive change. This article addresses magnetism in living beings (humans, plants, and animals) from an accessible perspective, explaining its origin and basic functioning. Examples of current applications in humans, plants, and animals are presented, demonstrating how this technology is already part of everyday life and continues to advance. Finally, the article reflects on what this means for individuals and young students, highlighting the challenges that accompany the future of the fascinating world of magnetism and encouraging them to explore this area of research.
¿Por qué es importante este tema?
La Tierra funciona como un enorme imán natural como se muestra en la Figura 1. Su campo magnético, generado en el núcleo del planeta, ha acompañado a la vida desde sus orígenes. Todos los organismos han evolucionado bajo esta influencia constante. Durante décadas se pensó que el magnetismo era exclusivo de la física, pero investigaciones recientes han demostrado que también cumple funciones biológicas importantes [1].
El campo magnético se mide en el Sistema Internacional en teslas (T). Un tesla es una unidad relativamente grande. En la vida cotidiana y en biología se utilizan valores mucho menores, como el microtesla (µT). Por ejemplo, el campo magnético terrestre tiene una intensidad aproximada entre 25 y 65 microteslas (µT), dependiendo de la región del planeta. También se usa la unidad gauss (G) en algunos contextos; 1 tesla equivale a 10,000 gauss. En aplicaciones médicas como la Resonancia Magnética, los equipos clínicos trabajan típicamente entre 1.5 y 3 teslas, lo que representa campos millones de veces más intensos que el campo magnético natural de la Tierra [2].
Algunas especies poseen la capacidad de detectar el campo magnético terrestre como se indica en la Figura 2, fenómeno conocido como magnetorrecepción. Aves migratorias, tortugas marinas y peces pueden orientarse gracias a este sentido. Estudios actuales sugieren que proteínas llamadas criptocromos podrían participar en este mecanismo mediante procesos sensibles al campo magnético [3].
Cada vez que tu corazón late o tu cerebro procesa información, se generan pequeñas corrientes eléctricas. Estas corrientes producen campos magnéticos extremadamente débiles que pueden medirse con tecnología especializada, como la magnetoencefalografía [5], este campo de estudio forma parte del bioelectromagnetismo [6].
El magnetismo no solo sirve para orientarse; interactúa con la vida a niveles moleculares y conductuales de formas fascinantes:
• Magnetorrecepción: La capacidad de detectar la dirección y el sentido del campo magnético terrestre (el "GPS biológico") usado por aves, tortugas y salmones.
• Efectos en reacciones químicas: Se ha observado que ciertos campos pueden influir en el espín de los electrones en reacciones enzimáticas, un fenómeno estudiado por la biología cuántica [3].
• Magnetocitosis: El uso de partículas magnéticas para transportar sustancias o señales dentro de las células.
¿Qué sabíamos antes?
Durante siglos, el magnetismo era cosa de piedras, imán y brújulas de navegación. En el ámbito biológico, se pensaba que los organismos eran "transparentes" a los campos magnéticos; es decir, que estos pasaban a través de nosotros sin causar efecto alguno. No fue sino hasta la década de 1970 que Richard Blakemore descubrió las bacterias magnetotácticas, organismos que contienen diminutos cristales de magnetita para alinearse con el campo magnético terrestre [4]. Este hallazgo rompió el paradigma y demostró que la vida tiene "antenas" para sentir lo invisible.
La investigación científica ha mostrado que ciertos campos magnéticos pueden influir en procesos celulares, como la expresión génica o la actividad enzimática [7]. Revisiones recientes también han analizado efectos sobre sistemas neurológicos bajo condiciones específicas de exposición [8].
¿Cómo funciona el magnetismo en los seres vivos?
El magnetismo en los seres vivos no actúa como lo hace en un imán metálico, pero sí influye de manera sutil en procesos biológicos. En el ser humano, el cuerpo genera pequeños campos magnéticos producidos por corrientes eléctricas del corazón y del cerebro, los cuales pueden medirse con técnicas como la magnetoencefalografía. Además, el campo magnético terrestre contribuye a la orientación espacial y podría influir en ritmos biológicos [9].
En los animales, algunas especies poseen magnetorrecepción, es decir, la capacidad de detectar el campo magnético de la Tierra para orientarse en migraciones, como ocurre en aves y tortugas marinas. Este fenómeno se asocia a proteínas sensibles a la luz llamadas criptocromos y a partículas microscópicas de magnetita en ciertos tejidos. En las plantas, aunque no tienen sistema nervioso, el magnetismo puede influir en la germinación, el crecimiento y la orientación celular, posiblemente al afectar el movimiento de iones y la actividad enzimática. Los campos magnéticos estáticos interactúan principalmente con cargas eléctricas en movimiento, por lo que su efecto biológico suele ser indirecto. En general, el magnetismo no es una fuente de energía vital, pero sí un factor ambiental que puede modular procesos fisiológicos. Así, el estudio del biomagnetismo permite comprender mejor la relación entre los organismos y su entorno físico incluyendo al ser humano[9].
Casos prácticos y aplicaciones
La aplicación de campos magnéticos en seres vivos ha pasado del laboratorio a la clínica con resultados asombrosos:
• Resonancia Magnética Nuclear (RMN): El éxito más emblemático. Utiliza campos magnéticos estáticos de alta intensidad para alinear los núcleos de hidrógeno en el cuerpo, permitiendo ver el interior del ser humano con una precisión asombrosa sin necesidad de radiación [10].
• Estimulación Magnética Transcraneal (EMT): Se aplican campos magnéticos pulsados para estimular neuronas. Es un éxito rotundo en el tratamiento de la depresión resistente a fármacos y la rehabilitación post-ictus [11].
• Hipertermia Magnética: Se inyectan nanopartículas magnéticas en tumores y se aplica un campo alterno como se observa en la Figura 3; las partículas vibran, se calientan y destruyen las células cancerosas desde adentro [12].
En los últimos años, el magnetismo también ha comenzado a estudiarse en el ámbito agrícola. Algunas investigaciones han explorado la exposición de semillas a campos magnéticos estáticos antes de la siembra, observando en ciertos casos mejoras en la germinación, el crecimiento inicial y el desarrollo radicular. Este proceso se conoce como magnetoestimulación o tratamiento magnético de semillas [13].
Asimismo, se ha investigado el uso de agua magnetizada en sistemas de riego. La hipótesis es que la exposición del agua a campos magnéticos podría modificar algunas propiedades fisicoquímicas, influyendo indirectamente en la absorción de nutrientes por las plantas. Aunque los resultados científicos no siempre son concluyentes y todavía se requiere mayor evidencia experimental, este campo representa una línea emergente dentro de la biofísica aplicada a la agricultura [14].
En todos los casos, es importante considerar la intensidad del campo aplicado (medido en teslas o microteslas), el tiempo de exposición y las características biológicas de cada especie vegetal, ya que los efectos pueden variar.
¿Qué significa esto para ti?
Para ti, que estás en el bachillerato, esto significa que las fronteras entre la física, la biología y la química han desaparecido. Estudiar magnetismo biológico te abre las puertas a carreras del futuro como la bioingeniería, la neurociencia cognitiva o la nanomedicina. Nos enseña que la naturaleza es mucho más compleja de lo que vemos y que aún quedan "sentidos" por descubrir. Eres la generación que podría diseñar la próxima brújula celular para curar enfermedades.
El futuro que nos espera
El horizonte es fascinante. Estamos entrando en la era de la magnetogenética, donde se busca insertar proteínas sensibles al magnetismo en células específicas para controlar funciones biológicas (como el movimiento de un músculo) mediante campos externos, de forma inalámbrica [15]. Además, la búsqueda de vida en otros planetas ahora incluye rastrear campos magnéticos que protejan posibles biosferas, uniendo la biología con la astrofísica.
Contribución de autores
Pérez Merlos, Juan Carlos: Conceptualización, Análisis formal, Metodología, Validación.
Salgado Gallegos, Mireya: Conceptualización, Investigación, Metodología, Redacción — revisión y edición.
Albarrán Trujillo, Silvia Edith: Conceptualización, Metodología, Visualización, Redacción — revisión y edición.
Referencias
© 2026 Los Autores. Publicado por TECING. Artículo de acceso abierto bajo licencia CC BY.