El sargazo como biomasa: una oportunidad biotecnológica desde la economía circular

Castro-Loredo, H. J.1* Quintero-Zapata, I.1 Elias-Santos, M.1
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Biológicas, Instituto de Biotecnología. Correo: heriberto.castrolrd@uanl.edu.mx

Recibido: 10-ago-2025

Aceptado: 12-sep-2025

Disponible en línea: 8-feb-2026

*Correspondencia: heriberto.castrolrd@uanl.edu.mx


En los últimos años, la acumulación masiva de sargazo en zonas costeras se ha convertido en una problemática ambiental y social, con impactos en el turismo, la salud pública y la calidad de vida de las comunidades costeras. Tradicionalmente, este fenómeno se ha abordado mediante el retiro y la disposición del material, sin considerar su posible aprovechamiento. Este trabajo propone un enfoque alternativo desde la ingeniería y la biotecnología, en el que el sargazo se replantea como una biomasa con potencial de valor. Gracias a su composición rica en polisacáridos, el sargazo puede aprovecharse mediante procesos biotecnológicos, particularmente a través de la fermentación, para el desarrollo de productos funcionales. La propuesta se centra en el uso del sargazo como sustrato en sistemas fermentativos que favorecen el crecimiento de microorganismos benéficos, como Bacillus subtilis, abriendo la posibilidad de generar probióticos de origen vegetal y otras aplicaciones sustentables. Asimismo, se discuten usos potenciales en áreas como materiales biodegradables y biorremediación ambiental. Este enfoque muestra cómo el aprovechamiento del sargazo puede impulsar modelos de economía circular, transformando un problema ambiental en una oportunidad tecnológica con impacto social y ambiental.

In recent years, the massive accumulation of sargassum along coastal areas has become an environmental and social challenge, affecting tourism, public health, and coastal communities. Traditionally, this issue has been addressed only through removal and disposal, without considering its potential use. This article presents an alternative approach based on engineering and biotechnology, where sargassum is redefined as a valuable biomass resource. Due to its high polysaccharide content, sargassum can be utilized through biotechnological processes, particularly fermentation, to obtain functional products. The proposed approach focuses on the use of sargassum as a substrate in fermentative systems that promote the growth of beneficial microorganisms, such as Bacillus subtilis, enabling the development of plant-based probiotic alternatives and other sustainable applications. Potential uses in biodegradable materials and environmental bioremediation are also discussed. This strategy highlights the role of circular economy principles in transforming an environmental problem into a technological opportunity with social and environmental impact.

¿Por qué es importante este tema?

Desde hace algunos años, derivado del cambio climático, el sargazo en zonas costeras se ha convertido en una problemática creciente dada su acumulación masiva, afectando actividades económicas como el turismo, más allá de este ámbito, la problemática se extiende a la salud pública y bienestar social de las comunidades costeras [1].

La descomposición de esta masiva alga acumulada genera malos olores, proliferación de microrganismos y liberación de gases que generan molestias respiratorias, dolor de cabeza o irritación de la piel, en especial a la población expuesta de manera constante, además que su presencia dificulta el acceso a playas y espacios públicos, afectando la calidad de vida de los habitantes de estas zonas. Estos efectos exponen que el sargazo no es solo una problemática visual, si no que representa un reto integral que involucra salud, ambiente y sociedad [2].

El manejo del sargazo implica el uso de maquinaria especializada, transporte de grandes volúmenes de biomasa y en muchos casos una no muy definida disposición final, con frecuencia es depositado en rellenos sanitarios, se entierra o acumula sin aprovechamiento alguno, generando nuevas problemáticas ambientales o costos adicionales [3]. Esto manifiesta la necesidad y sobre todo la oportunidad de buscar soluciones que no se limiten solo al retiro del material, sino un posible aprovechamiento.

Eso plantea la pregunta ¿De qué forma podemos transformar en un recurso de valor a lo que ahora consideramos un residuo incomodo?, Este nuevo enfoque, nos permite replantearnos el problema con una visión de innovación, donde un residuo abundante se convierte en un recurso de valor. Con este nuevo planteamiento, el sargazo puede entenderse como una biomasa disponible que, bajo un manejo adecuado, tiene un potencial de integrarse a procesos productivos.

La ingeniería ofrece diversas disciplinas que pueden contribuir a este reto, como la ingeniería ambiental, la ingeniería química, la ingeniería de procesos y, de manera destacada, la ingeniería en biotecnología. Esta última resulta especialmente adecuada, dado que se basa en el uso de sistemas biológicos y materiales naturales para desarrollar soluciones sustentables. Dado este enfoque, se puede aprovechar la composición química de biomasas como el sargazo, utilizando procesos adecuados, reduciendo su impacto ambiental y generando productos de valor agregado.

Este problema representa una oportunidad de innovación en modelos de negocios basados en economía circular. Para estudiantes y futuros ingenieros, esto es un ejemplo de cómo la ingeniería puede responder a problemáticas reales, combinando ciencia, tecnología e innovación para generar soluciones con impacto social y ambiental.

¿Qué sabíamos antes?

Durante mucho tiempo, el sargazo fue considerado solo como un fenómeno natural asociado a los ecosistemas marinos. La presencia ocasional de este en las costas no representaba un problema significativo, por lo tanto, no existía interés particular en su aprovechamiento o manejo más allá del retiro y desecho final [4]. Esta percepción comienza a cambiar cuando empezó a ser cada vez mayor la presencia, cantidad y recurrencia del sargazo convirtiéndose en una problemática.

El manejo tradicional consistía en el retiro de la biomasa de las playas mediante maquinaria, para posteriormente transportarla a sitios de confinamiento o entierro. Aunque esto permitía mejorar temporalmente el aspecto de las zonas afectas, no se abordaba el problema de fondo y se generaban costos elevados para las autoridades y comunidades locales.

Desde la perspectiva de la ciencia, se tenía el conocimiento de que diversas algas marinas como las algas pardas, contienen compuestos de alto valor industrial, como lo son polisacáridos los cuales se usan en la industria alimentaria, farmacéutica y biotecnológica [5]. Sin embargo, dado su variabilidad estacional, presencia de contaminantes y dificultad para estandarizar su composición química, el sargazo quedó fuera de estos esquemas de aprovechamiento, a pesar de esto, estudios previos han demostrado que la composición del sargazo es comparable con la de macroalgas que son explotadas comercialmente [6].

Esto ha permitido que se cuestione la visión de un simple desecho y abrir la posibilidad de analizarlo como una fuente potencial de biomasa para su aprovechamiento. Este cambio de paradigma sentó las bases para el desarrollo de propuestas de ingeniería y biotecnología, donde el sargazo deja de entenderse como una problema ambiental y se reconoce como un recurso con aplicaciones potenciales. Comprender lo que se sabía antes resulta fundamental para poder apreciar la relevancia de las nuevas estrategias de su aprovechamiento y el papel de la ingeniería en la transformación de residuos en oportunidades tecnológicas.

¿Cómo funciona la nueva propuesta?

La propuesta planteada parte del aprovechamiento biotecnológico del sargazo mediante procesos de transformación que permiten obtener compuestos de interés funcional. En lugar de considerar ésta como un residuo, se analiza como una fuente natural de polisacáridos, moléculas las cuales pueden ser utilizadas como microorganismos benéficos en procesos fermentativos [7].

El sargazo, es un alga parda rica en polisacáridos como laminaran, el fucoidan y alginato. Estas moléculas desempeñan funciones clave en el alga, así mismo pueden ser utilizadas en sistemas biotecnológicos debido a su carácter biodegradable y renovable. Sin embargo, en su estado natural, estos compuestos no siempre se encuentran disponibles de forma inmediata, por lo que requieren procesos de transformación que faciliten su aprovechamiento.

Siendo de esta forma, la propuesta incorpora el uso de la fermentación como una herramienta central de la ingeniería en biotecnología. La fermentación permite que microorganismos benéficos utilicen los polisacáridos del sargazo como fuente de energía o soporte biológico, promoviendo su crecimiento y estabilidad. Este proceso no solo contribuye a valorizar la biomasa, sino que también incrementa su potencial funcional, al generar productos con características probióticas de origen algal [8].

Un ejemplo de este enfoque es el uso de Bacillus subtilis, un microorganismo ampliamente estudiado por su capacidad de adaptarse a distintos sustratos y por sus aplicaciones en biotecnología y alimentos funcionales. Al incorporar extractos de sargazo ricos en polisacáridos en sistemas fermentativos, es posible favorecer el desarrollo de este tipo de bacterias benéficas, abriendo la puerta a alternativas probióticas que no dependen de matrices lácteas [9].

Desde este punto de vista ingenieril, la propuesta integra distintas etapas que pueden optimizarse y escalarse como lo es el acondicionamiento del sargazo como biomasa, la obtención de extractos ricos en polisacáridos y su aplicación en procesos fermentativos. El manejo y preparación inicial del sargazo como materia prima se realiza mediante procesos básicos de acondicionamiento en laboratorio, como se muestra en la Figura 1, donde se observa la biomasa recolectada previa a su análisis y aprovechamiento biotecnológico. Cada una de estas etapas puede adaptarse a diferentes contextos productivos, lo que hace que la propuesta sea flexible y viable para distintos niveles de desarrollo tecnológico.

Figura 1. Biomasa de sargazo recolectada y acondicionada en laboratorio. La imagen muestra el manejo inicial del sargazo como materia prima, previo a su análisis y posible aprovechamiento biotecnológico.

En conjunto, esta estrategia demuestra como la biotecnología puede funcionar como puente entre un problema ambiental y una solución aplicada. Al combinar el aprovechamiento de biomasa marina con procesos de fermentación, el sargazo deja de ser únicamente un residuo y se convierte en una plataforma para el desarrollo de alimentos funcionales, probióticos de origen vegetal y soluciones sustentables, alineadas con los principios de la economía circular y la innovación tecnológica.

Casos prácticos y aplicaciones

El aprovechamiento biotecnológico del sargazo permite desarrollar diversas aplicaciones prácticas que transforman un problema ambiental en soluciones con impacto real. Uno de los campos más relevantes es el de los alimentos funcionales, donde los polisacáridos del sargazo pueden incorporarse como ingredientes de origen natural. Estos compuestos pueden formar parte de matrices alimentarias que favorecen la estabilidad de microorganismos benéficos, lo que resulta especialmente útil en el desarrollo de probióticos de origen vegetal, una alternativa innovadora frente a los productos tradicionales basados en lácteos.

En este tipo de aplicaciones, los polisacáridos actúan como un soporte biológico que facilita la adaptación y viabilidad de bacterias benéficas, como Bacillus subtilis, durante los procesos fermentativos. Este enfoque no solo amplia la oferta de productos funcionales, sino que también responde a tendencias actuales relacionadas con dietas veganas, intolerancias alimentarias y la búsqueda de productos más sostenibles.

Otro caso práctico importante se encuentra en el uso del sargazo como sustrato en procesos fermentativos. A través de la fermentación, la biomasa algal puede transformarse en productos con mayor valor funcional, demostrando como la ingeniería biotecnológica permite diseñar procesos donde los residuos se convierten en insumos productivos. Este tipo de aplicaciones resulta especialmente atractivo para el desarrollo de procesos a pequeña y mediana escala.

Además del sector alimentario, los polisacáridos del sargazo presentan aplicaciones potenciales en el desarrollo de materiales biodegradables. Debido a su capacidad para formar geles y estructuras estables, estos compuestos pueden emplearse en la formulación de materiales sustentables, contribuyendo a la reducción del uso de plásticos de origen petroquímico. Estas aplicaciones refuerzan el papel del sargazo como un recurso alineado con los principios de economía circular.

Desde una perspectiva ambiental, los polisacáridos también pueden emplearse en procesos de biorremediación, ya que poseen la capacidad de interactuar y retener distintos contaminantes. Estas propiedades permiten su integración en sistemas biológicos diseñados para la absorción de compuestos no deseados, contribuyendo al manejo y recuperación de ambientes afectados [10]. La morfología y la estructura superficial del sargazo influyen directamente en este tipo de aplicaciones, ya que determinan su interacción con otros compuestos y microorganismos, como se aprecia en la Figura 2. Estos ejemplos muestran que el aprovechamiento del sargazo no se limita a un solo sector, sino que puede extenderse a múltiples áreas de la ingeniería.

Figura 2. Detalle estructural del sargazo observado con aumento. La imagen permite apreciar la morfología del alga y su superficie, relevante para comprender su potencial como biomasa funcional en procesos biotecnológicos.

En conjunto, estos casos evidencian como un mismo recurso puede dar lugar a distintas soluciones tecnológicas. El sargazo deja de ser un residuo problemático para convertirse en una plataforma de innovación, capaz de generar productos y procesos con impacto social, ambiental y económico.

Qué significa esto para ti

Transformar residuos orgánicos en recursos útiles va más allá de un enfoque técnico o ambiental, ya que se trata de una propuesta con impacto directo en la vida cotidiana de las personas. Este cambio de perspectiva permite reducir problemas asociados a la contaminación, mejorar la calidad de los entornos naturales y fomentar una relación mas responsable con el ambiente. En el caso del sargazo, su valorización se traduce en playas mas limpias, comunidades costeras mas saludables y una convivencia mas equilibrada entre las actividades humanas y los ecosistemas.

Desde una perspectiva social, este tipo de soluciones impulsa transformaciones importantes. El cambio de un modelo basado en la disposición de residuos hacia uno de aprovechamiento y reutilización fortalece la economía circular y fomenta una cultura de sostenibilidad. Además, el desarrollo de tecnologías para valorizar residuos puede generar empleos locales, reducir costos públicos asociados al manejo de desechos y promover proyectos productivos que beneficien directamente a las comunidades afectadas por este tipo de problemáticas.

En el ámbito profesional, el aprovechamiento biotecnológico de biomasa residual abre nuevas oportunidades laborales y académicas. Carreras relacionadas con la ingeniería ambiental, química, biotecnológica y de procesos encuentran en este enfoque un campo de acción creciente. El diseño de biofertilizantes, sistemas de remediación ambiental, procesos fermentativos y materiales de origen biológico son solo algunos ejemplos de áreas donde se requieren profesionistas capaces de integrar ciencia, tecnología e innovación.

No obstante, este tipo de propuestas también plantea consideraciones éticas y desafíos. Es fundamental asegurar que el aprovechamiento de residuos no genere impactos negativos adicionales, como la sobreexplotación de recursos naturales o la transferencia de contaminantes a nuevos productos. Asimismo, se deben considerar aspectos de seguridad, regulación y aceptación social, garantizando que las soluciones tecnologías sean responsables, seguras y accesibles. En este sentido, la ingeniería y la biotecnología no solo deben enfocarse en lo que es técnicamente posible, sino también en lo que es social y ambientalmente deseable.

El futuro que nos espera

El aprovechamiento del sargazo representa un ejemplo claro de como un residuo natural puede transformarse en un recurso mediante la aplicación de principios de ingeniería y biotecnología. Mas allá del interés especifico en los polisacáridos, el verdadero potencial de esta biomasa radica en su uso integral, donde el alga puede aprovecharse en diferentes formas y para distintos fines, como la producción de biofertilizantes, la remediación ambiental y el desarrollo de materiales de origen biológico.

En el corto y mediano plazo, diversas investigaciones apuntan al uso del sargazo como insumo para la mejora de suelos agrícolas, la recuperación de áreas degradadas y la remoción de contaminantes. Estos enfoques permiten cerrar ciclos de aprovechamiento, reduciendo la cantidad de residuos que llegan a sitios de disposición final y generando beneficios ambientales adicionales. Desde la ingeniería, el reto consiste en diseñar procesos seguros, eficientes y adaptables que permitan transformar la biomasa algal en productos útiles sin generar impactos secundarios.

A largo plazo, el caso del sargazo puede entenderse como un modelo replicable dentro de esquemas de economía circular. El mismo principio aplicado a esta alga puede extenderse a otros residuos orgánicos que actualmente no se aprovechan de manera adecuada, como desechos agroindustriales, subproductos alimentarios o biomasa residual. En este sentido, la ingeniería y la biotecnología juegan un papel central al convertir materiales de bajo valor en recursos funcionales mediante procesos controlados y sustentables.

Este enfoque no solo contribuye a la solución de problemas ambientales específicos, sino que también impulsa una forma distinta de pensar el desarrollo tecnológico, donde los residuos dejan de verse como un problema y se integran a nuevas cadenas de valor. Para estudiantes, investigadores y futuros ingenieros, el aprovechamiento del sargazo y de otras biomasas residuales representa una oportunidad para desarrollar soluciones innovadoras con impacto social, ambiental y económico.

El futuro que nos espera apunta hacia una ingeniería mas consiente y circular, capaz de transformar desechos en oportunidades. El sargazo es solo un ejemplo visible de este enfoque, pero el verdadero desafío y potencial se encuentra en representar el uso de los recursos disponibles y diseñar tecnologías que permitan aprovechar aquello que hoy se considera un residuo.

[1]
S. Sarıtaş, M. Yalçınkaya, and A. Aydemir, “Fermentation-based valorization of algal biomass and its functional applications,” Journal of Applied Phycology, vol. 36, no. 2, pp. 1–12, 2024.
[2]
H. Dai, X. Chen, and Y. Li, “Environmental impacts and management strategies of algal biomass accumulation,” Marine Pollution Bulletin, vol. 182, pp. 113–124, 2022.
[3]
J. J. Milledge and P. J. Harvey, “Golden tides: Problem or golden opportunity? The valorisation of sargassum from beach inundations,” Journal of Marine Science and Engineering, vol. 4, no. 3, pp. 1–14, 2016.
[4]
Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), “The global status of seaweed production, trade and utilization.” Rome, Italy, 2018.
[5]
X. Lin, J. Wang, and Y. Zhang, “Optimization and industrial applications of seaweed-derived polysaccharides,” Carbohydrate Polymers, vol. 315, pp. 120–132, 2024.
[6]
S. L. Holdt and S. Kraan, “Bioactive compounds in seaweed: Functional food applications and legislation,” Journal of Applied Phycology, vol. 23, no. 3, pp. 543–597, 2011.
[7]
Y. Yuan, Q. Liu, and Z. Sun, “Biotechnological conversion of marine biomass through fermentation processes,” Bioresource Technology, vol. 369, pp. 128–139, 2023.
[8]
H. Mathur, R. Beresford, and R. P. Ross, “Health benefits of bacillus species used in food and probiotic applications,” Trends in Food Science & Technology, vol. 97, pp. 54–67, 2020.
[9]
J. Plaza-Díaz, F. Ruiz-Ojeda, and Á. Gil, “Non-dairy probiotic foods: Emerging trends and functional perspectives,” Nutrients, vol. 11, no. 11, pp. 1–20, 2019.
[10]
A. Mishra, S. Kumar, and R. Jha, “Role of polysaccharides in bioremediation and environmental recovery,” Environmental Technology & Innovation, vol. 21, pp. 101–112, 2021.